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El
protagonista de la historia, Miles Halter, un adolescente que tiene particular
afición por las palabras pronunciadas por personajes famosos antes de morir,
decide marchar de su hogar en Florida a un internado en Alabama, en busca del
“Gran Quizás” a que se refirió el poeta Rabelais en su última frase en vida.
Allí se hace amigo de su compañero de cuarto, Chip
Martin ( apodado “el Coronel”) y, a través de él, de Alaska Young, una joven
rebelde e impredecible pero a la vez muy segura de sí misma, de quien Miles se
enamora a primera vista, sentimiento que no es correspondido por la chica.
La “pandilla” está integrada además por Takumi Hikohito,
de origen japonés y quien usa un curioso sombrero de piel de zorro, y por Lara
Buterskaya, una inmigrante rumana, a quien Alaska trata de emparejar con Miles
sin éxito.
Por cierto, Miles recibe en el grupo el apodo de
“Gordo”, como ironía al hecho de que es, precisamente, flaco y desgarbado.
Alaska está impresionada por la frase que el escritor Gabriel García Márquez en
su novela El general en su laberinto atribuye a
Simón Bolívar como sus últimas palabras: “Carajo !Cómo voy a salir de este
laberinto!
y ofrece a Miles que si logra descifrar qué quería decir con dichas palabras,
conseguirá que éste se acueste con una chica.
El primer día de clases, Miles es “secuestrado” por los
“guerreros de la semana” un grupo enemistado con el de Alaska, que lo ata y sumerge
en un lago, como represalia a una “delación” anterior que produjo la expulsión
del colegio de un miembro de dicho grupo. A continuación se suceden una serie
de “bromas” muy elaboradas y orquestadas por Alaska en contra de los
integrantes de la banda contraria.

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